viernes 25 de diciembre de 2009

El mercado navideño (Austria P.3)

Una de las tradiciones en Austria (y en varios lugares de Europa) son los mercados navideños. Las plazas se cubren de kioskos de madera donde están a la venta dulces, chocolates, adornos navideños, embutidos, velas, imágenes navideñas en madera, árboles navieños y por supuesto, no puede faltar el famoso "glühwein".

El Glühwein es una tradición muy antigüa en Europa que nació del hecho que el vino usualmente se descomponía rápidamente, entonces antes de que ésto sucediera, las personas le agregaban distintos condimentos, como clavo, vainilla, cítricos y azúcar para consumirlo caliente. El vino que probamos en el mercado navideño estaba delicioso, y venía bien con el frío de la estación.

Una de las cosas interesantes de ésta región es la forma como han logrado sobrellevar el clima frío. Nosotros, obedeciendo la tradición, salimos a las calles de Leoben con -10ºC bien abrigados, pero lamentando todavía no tener todos los implementos necesarios que venían en nuestro equipaje.

Nos acercamos a un kiosco familiar, donde los tenderos ofrecían el vino en tazas de cerámica (para las que se daba un depósito previo de 1€). Las personas que bebían el vino estaban de pie, en mesas improvisadas en la plaza, riendo y conversando. Lo encontramos fantástico, pues estaba nevando y cualquiera diría que no era un ambiente ideal para salir. Fue increíble ver a tanta gente (incluyendo niños) en la calle caminando como si fuera primavera. De fondo nos acompañaba un coro juvenil, que cantaba excelentemente la música navideña tradicional.

Las personas aprovechan estos mercados navideños para comprar implementos para hacer su propio vino caliente en casa, para adornar el árbol navideño (que no se adorna, sino hasta el 24 de diciembre) o para conseguir algún regalito interesante a los amigos y las familias al llegar de visita.

Los mercados navideños están abiertos al público hasta altas horas de la madrugada, y le dan la bienvenida a la época pre-navideña. A nosotros, nos dio la bienvenida a un país de ensueño al que cada vez le descubriríamos más sorpresas.

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sábado 19 de diciembre de 2009

Sin maletas (Austra P.2)

Llegamos a París luego de un viaje de 9 horas. Yo, para variar dormí muy poco. Niños llorando, turbulencias en el aire y mi incapacidad para dormir sentada me lo impidieron. Teníamos una hora y treinta horas para hacer la conexión y pasar por aduana y creímos que era suficiente.

En la aduana ningún problema, después de hacer la cola respectiva, la oficial nos atendió, nos selló el pasaporte dijo "merci" y listo. Ninguna pregunta, nada de toma de huellas, o fotos, o direcciones o contactos, nada. Fue un alivio comparado con la experiencia estadounidense.

Luego, Sebas se preguntaba si el atraso en vuelo iba a repercutir en nuestro equipaje. Teníamos una hora para hacer la conexión y algo nos dijo que bajáramos a revisar el equipaje a la banda transportadora para cerciorarnos que las maletas las habían enviado hacia Austria (como nos habían dicho una y otra vez) y no directo en París. Cuando estábamos frente a la banda número cinco avisaron por altoparlante que las maletas llegaban retrasadas 30minutos debido a la tormenta de nieve. Mala señal.

Como no sabíamos en dónde quedaba la terminal 2 o cuánto tiempo nos demorábamos en llegar hasta allá decidimos (aunque Sebas no muy convencido) a no cerciorarnos de nada sino salir en búsqueda de la terminal 2. Luego de preguntar y tomar el tren, llegamos al ala de Air France que nos decía que el vuelo lo iban a retrasar 1 hora debido a la nieve.

Hay que admitir que el vuelo estuvo fantástico! Incluso en un vuelo de 2 horas nos dieron un almuerzo de pasta con salmón, pan baguette, ensalada y un postre de manzana. Té o café más una bebida. Yo al estar acostumbrada a las aerolíneas estadounidenses que cada vez dan menos alimentos en los vuelos lo encontré increíble. El aterrizaje excelente, desde el cielo veíamos los alpes nevados y las casas de madera como un cuento de hadas.

Al bajar del avión y esperar las maletas, no nos sorprendimos cuando después de esperar media hora las maletas no aparecían. Frustrados nos dirigimos (junto a 15 personas más del mismo vuelo) a la oficina del aeropuerto austriaco a reportar el extravío. Nos atendieron muy amablemente entregándonos unos "kits" con utensilios de primera necesidad y una promesa de que las maletas llegarían "pronto", pero no tenían idea dónde se encontraban.

Desmotivados salíamos del área internacional con lo puesto y un equpaje de mano con abrigos, gorros y guantes, pues sabíamos que la temperatura en Vienna iba a estar a -14ºC. Avanzamos a la puerta de salida y nos encontramos con Nico y Berni, quienes nos recibían con una sonrisa y muchos abrazos. Por un momento las maletas se nos olvidaron y empezamos una nueva aventura.

Emocionados caminamos hacia el auto que Berni manejaba para llevarnos a Leoben, una ciudad a 170km de Vienna. Sin maletas ni ropa qué ponernos salimos del aeropuerto, aunque ambos teníamos en mente una sóla cosa: disfrutar al máximo este viaje!

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jueves 17 de diciembre de 2009

Una nueva aventura: Austria (parte 1)

Ahora sentada en el Aeropuerto Internacional de Houston, todo parece mentira. El viaje a Austria se concretó finalmente. Parece que hace unas horas atrás nos decidíamos a comprar los pasajes. Todo pasó tan rápido. Ni siquiera nos dio tiempo a prepararnos, a investigar, a hacer un recorrido, un panorama: nada. Nos aventuramos completamente.

Por supuesto Nico el hermano de Sebas, nos había invitado varias veces y aprovechando su estadía en Austria, decidimos comprar los pasajes. Luego de eso, semanas de intenso trabajo nos bombardeaban impidiéndonos pensar, emocionarnos y disfrutar la preparación para el viaje. Vinieron y fueron noches de desvelo constantes, acompañados de dolores de espalda, resfríos, alergias, e inicio de síndrome de túnel carpeano. Al final estábamos deseando con ansias este descanso.

Hicimos las maletas a última hora, pero consideramos todos los escenarios de frío posibes. Incluso, compramos botas de nieve y pantalones térmicos, pues nos preparábamos para temperaturas por debajo de cero grados celcius. Planeamos llegar al aeropuerto temprano, para evitar contratiempos. Dos horas antes de la hora de embarque entrábanmos al área internacional y nos dirigimos a nuestra puerta.

Después de dos horas de espera, anunciaban que el vuelo iba a llegar con retraso. En vez de salir a las 3:25 iba a salir a las 4:30. Hicimos la cuenta y llegamos a la conclusión que nos daba tiempo de hacer la conexión en París. Luego, anunciaban que el vuelo salía a las 5:30... Ahora, dicen que el vuelo sale a las 6pm.

Mientras esperamos a que nos llamen, nos preguntamos, ¿Iremos a llegar con suficiente tiempo a París para pasar por aduana y hacer la conexión? Ya lo veremos...

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viernes 13 de noviembre de 2009

las "tareas" del hogar


Una de las "desventajas" de vivir aquí en Houston es el hecho que la ayuda doméstica es carísima, así que cada quien hace sus propias cosas. La verdad, viniendo de una casa donde todo el tiempo hemos tenido empleada doméstica, las "tareas" del hogar realmente se vuelven "tareas" o "deberes" y quizá hasta "obligaciones".

No me molesta aspirar, lavar platos, ni mucho menos me molesta cocinar. Ahora, pónganme a planchar o a limpiar el inodoro y empieza la resistencia, empieza la rebeldía contra la ropa, contra el sistema, contra los productos de limpieza, contra el día, contra mi misma. Me justifico diciéndome que tengo que estudiar, que debería poner prioridades, que perfectamente podría salir a caminar, disfrutar de la mañana, o de la tarde, o de la noche.. salir con Seba, o leer un buen libro en vez de estar "afanada" planchando, pero al mismo tiempo veo una montaña de ropa acumulándose y creciendo ante mis ojos. Es como el mar, al que siempre hay que tenerle respeto. De repente me junto con una cantidad de ropa que me inundan como un tsunami de ropa arrugada que no puedo contener.

Planchar siempre me ha parecido una tortura, de alguna manera. Quizá sea por el peligro de la plancha caliente, la lentitud con que se hace, la monotonía, y la montaña de ropa que nunca termina. No encuentro un "momento adecuado" para hacerlo, no encuentro ni un minuto en el día donde diga: "hey, tengo tiempo, por qué no me pongo a planchar?" La única forma que he logrado planchar periódicamente es ponerlo como "agenda" del día y tomarlo como un quehacer más en la lista. Igual, me parece como un castigo, como si después de un día agotado y cansado me dijeran: "bueno Anabea, este es tu castigo por no esforzarte lo suficiente, ahora a PLANCHAR!"

En verdad creo que a Dante se le olvidó poner entre sus círculos uno dedicado exclusivamente a la tediosa tarea de planchar. La CIA debería utilizarlo como método interrogatorio, ya puedo imaginarlo: "Con que no se acuerda del nombre de esta persona eh?, qué tal unas 100 piezas más para planchar?"

Lo increíble, es que cuando he comentado mi "resistencia" a la plancha, mis amigos me han dicho que no es "tan" terrible. De hecho, tengo dos amigas que les encanta planchar!
Yo no podía creer lo que escuchaba. Me recomendaban planchar viendo tele"así no te das cuenta que estás planchando". Lo intenté insatisfactoriamente. Me quedé muchas veces perdida sin saber lo que ocurría en la tele, y con camisas a medio planchar, por intentar enfocarme en lo que estaba pasando.

Otra sugerencia que me dieron fue pagar. Llevar toda la ropa a la lavandería y que la planchen allí. Lo hice una vez y fue fantástico! Llevé 16 piezas a la lavandería y pedí que "sólo las plancharan". Dos días después, la ropa estaba lista, mágicamente colgadas y planchadas. Pensé que no podía ser mejor hasta que vi los resultados, desgraciadamente no me gustó cómo la dejaron. En Guatemala, definitivamente se plancha mejor en las lavanderías! Tampoco me gustó el precio...aunque a veces pienso, si aborresco tanto planchar, valdrá pagar los $15-20 semanales? Muchas veces me respondo que sí, otras veces me agarra la tacañería (o el sentido común, dirían otros) y digo, yo puedo hacerlo perfectamente, y el costo de oportunidad pasa por mi mente, pienso que con esos $15 perfectamentr podría comprarme algo y me resisto a pagar! Pero pasan las semanas y el tsunami de ropa se acerca cada vez más...

Quizá debería planchar una prenda al día... fijarme "objetivos cortos", no ver la montaña, ver unas cuantas piezas y enfocarme en ellas hasta acostumbrarme a la tediosa tarea y absorberla como parte de los quehaceres diarios. Por el momento estoy con la espalda al mar. Cierro la puerta con la montaña de ropa y desaparece "mágicamente" ante mis ojos, y es muy fácil olvidarme de ella.

Por eso doy gracias por tantas personas que se dedican a planchar. Tantas señoras en Guatemala o en otros países, que dedican horas de trabajo, de espaldas molidas, de dedos quemados a la aburrida tarea. Mis respetos para ellas, y para todas las demás personas que planchan con gusto. Aplausos y reverencias desde aquí, mándenme sus trucos!

jueves 15 de octubre de 2009

Sintiendo música: Concierto U2 y Muse

La primera vez que escuché una canción de U2 tenía 9 años. Recuerdo cómo los sonidos me parecían distintos y a pesar de tener tan poca edad, podía apreciar perfectamente la armonía de su música. Me volví una fan instantánea.

Las canciones de sus discos fueron acompañándome a lo largo de los años, provocando recuerdos asociados con distintas canciones y fases de mi vida. U2 ha sido uno de los grupos musicales que ha permanecido en mí como un viejo amigo fiel y constante. Era un sueño de toda mi vida asistir a un concierto y quién iba a imaginarse que este año iba a cumplirlo!

Cuando me enteré que U2 venía a Houston estuve pendiente de la fecha en que estaban a la venta las entradas, pero por esperar un día, los mejores asientos se agotaron rápidamente y los precios de los demás, subian de forma increíble. Descepcionada y casi resignada a no asistir, me olvidé poco a poco del concierto. Fue hasta septiembre que la curiosidad me llevó a buscar de nuevo asientos y encontré unos relativamente baratos y relativamente bien ubicados. Los compré: así, casi sin titubear.

Revisaba el correo postal casi todos los días, esperando las entradas (que las pedí por correo para tener evidencia física que asistimos al concierto). Por fin llegaron y aún con el boleto en la mano no podía creerlo: se cumplía mi sueño!

La semana del concierto fue una semana agitada, llena de eventos y mucho movimiento, tanto así que no me dio tiempo de pensar en el concierto, de prepararme, de emocionarme anticipadamente. Sabía que íbamos a ir, pero realmente no me hacía completamente a la idea. Llegó el día y cuando íbamos manejando hacia el estadio empecé a darme cuenta que era real, estábamos en camino!

El concierto fue en el estadio de football americano de Houston, creo que es el estadio más grande de esta región, y poco a poco iba llenándose, aunque no por completo. Luego de buscar nuestros asientos y tomar las fotos respectivas empezó la banda de apertura: MUSE.

La verdad, había escuchado pocas canciones de Muse, no tantas para considerarme una fan, pero indudablemente estos chicos tienen muchísimo talento. Creo que fue la elección perfecta para completarla con U2. La mezcla de sonidos electrónicos, con su voz, con la influencia clara de elementos alternativos, clásicos y progresivos hacían un balance extraño, distinto pero agradable. Al finalizar su presentación nos dimos cuenta de lo bien que cantaban, de la buena elección de canciones, de lo emocionados que estábamos y ansiosos esperando el "gran evento".

Hubo una pausa para darle un toque de suspenso, y para preparar los últimos detalles de este enorme espectáculo. Las luces, las cámaras, el sonido, la producción por computadora, todo estaba siendo probado y prometía ser algo excepcional. El escenario simulaba una estación espacial, con pantallas en 360º, escaleras y pasarelas circulares. La ansiedad nos llenaba a todos y cuando tocaron la canción "Space Oddity" de David Bowie, todos sabíamos que era una señal para indicarnos que el concierto iba a iniciar. Me pareció fantástica la idea, pues dentro de la canción hay una cuenta atrás, y casaba perfectamente con el tema del escenario.

Las luces se apagaron y todo el público gritó: llegaba el momento. U2 aparecía desde la parte de atrás del escenario. Mi corazón se aceleraba con la música. El escenario todavía a oscuras iluminaba a Larry Mullen (el baterista) quien iniciaba la percución. Uno a uno fueron apareciendo The Edge y Adam Clayton cada uno incorporándose al sonido con sus guitarras. Por último llegó Bono, quien aparecía con energía y empezaba a cantar "Breathe", luego "Get on your boots" y "Magnificent". El concierto había empezdo!

Bono estaba allí, en el mismo estadio que yo, tocaba las canciones que había escuchado desde niña y todavía no lo podía creer! Cuando inició la canción "Mysterious ways" empezamos a cantar con todo! Luego, "Beautiful Day" y la emoción seguía subiendo!!! El escenario cambiaba de color, las luces eran fantásticas, los efectos de colores, de texturas, mezclándose armónicamente con las canciones, haciéndonos a todos parte del concierto.

Bono hizo una pausa para agradecer a Muse e introducir a la banda (que ya no debería tener introducción). Luego habló del escenario, de cómo gente de la NASA había contribuído a construirlo, a proveer imágenes desde la estación espacial internacional y agadeció públicamente a varias personas que trabajan en NASA. Alguien detrás nuestro conocía a las personas a quienes Bono nombraba, y no lo podía creer. Yo pensé en nuestros amigos que también trabajan en NASA, y me preguntaba si los conocían. Me pareció un buen gesto de Bono haberles agradecido, lo encontré emotivo, sobretodo cuando terminó diciendo: "Houston, we have no problem!".

Inmediatamente después, el sonido de una guitarra conocida, que durante tantos años la había escuchado y la canción "I still haven't found what I'm looking for" empezó a sonar. No pude más que gritar de emoción y cantar la canción como si fuera la última canción que iba a escuchar en mi vida, y fue allí cuando me pegó: estaba en el concierto de U2!. ¡Había cumplido mi sueño!. Pensé en cuántos de mis amigos querrían haber estado allí, pensé en Patty (mi hermana) que también le habría encantado el concierto y canté por ellos. Pronto me di cuenta que lloraba, que cantaba y lágrimas rodaban por mis mejillas sin poder contenerlas. Mi sueño se hacía realidad ante mis ojos, y yo no podía hacer más que disfrutarlo con todo! Absorbí los sonidos, el color, los olores, la textura todo lo que pude, para intentar recordar al máximo ese momento, y lloraba, lloraba de emoción, de alegría, de felicidad, de euforia, mientras cantaba a todo pulmón y bailaba al compas de la música. Bono dejaba que el público (como yo) cantáramos parte del coro, y todos obedecíamos haciéndonos parte de la canción. Fue un momento intenso y precioso!

Varias canciones más seguían sonando, "Stuck in a moment", "No line in the horizon", "Elevation"y nosotros gritábamos y saltábamos de emoción. Cuando inició la guitarra de "City of blinding lights" fue Seba el que cantó a todo pulmón, acompañado de memorias y recuerdos que toda buena canción evoca. El escenario cambiaba de color de una forma fascinante, los efectos de luz hacían parecer a U2 envueltos en un manto de luces que brillaban cual estrellas en el universo.

Por supuesto no podía haber un concierto de U2 sin el contexto político-social que le ha caracterizado. Después de varias canciones como "Vertigo" y "I'll go crazy if I don't go crazy tonight" llegó otra de mis favoritas: "Sunday bloody sunday". No la esperaba, no podía creer que estuviera escuchándola. Regresé a finales de los ochentas, al MTV de aquellos días donde ponían buena música, a las mañanas de sábado escuchando música y aprendiendo canciones. Luego Bono hizo una pausa para reflexionar sobre las injusticias político-sociales y habló de Aung San Suu Kyi, quien todavía está bajo arresto domiciliario por luchar por los derechos de Burma (Myanmar). Mientras Bono hablaba de ella unos 50 niños subían al escenario portando máscaras de papel con su rostro y la canción "Walk on" empezó a sonar.

Ya cuando creí que no iban a tocarla empezaron las guitarras y "One" que tanto había escuchado inició junto con miles de personas que como yo, cantábamos la letra que memorizamos por tanto tiempo. Cuando no podía ir mejor, empezó otra guitarra conocida y de nuevo me llené de lágrimas, la canción "where the streets have no name" sonaba con todo. Bono empezaba a quedarse afónico, pero cantó la canción con su alma, entregándose completamente al público.

Hubo una pequeña pausa y cuando regresó, bono usaba una chaqueta que emitía rayos laser rojos. La canción "with or without you" iniciaba el final del concierto y tonos rojos cubrían el escenario. Bono casi afónico seguía cantando con pasión y todo el público le acompañábamos como buenos fans. Para finalizar, Bono pidió al publico que encendieran sus celulares, formando una constelación de luces a lo largo del estadio. Fue increíble! Parecíamos rodeados de estrellas y la canción "Moment of Surrender" despedía a la banda.

El concierto llegó a su fin y nosotros no podíamos más que agradecer el haber poder estar allí, esuchando a U2, que durante tanos años nos llenó de su música y ahora nos invadía con su carisma. El concierto fue fantástico! Salimos llenos de energía y semi afónicos de tanto cantar. Indudablemente valió la pena el viaje, el tiempo, la espera, todo! Este concierto fue lo mejor!

Fue una noche para sentir la música, en donde fuimos parte de las canciones y las melodías. Otra noche memorable que quedará en la lista de futuros recuerdos.